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Maersk anticipa más volatilidad logística en América Latina en 2026: qué significa para empresas y comercio exterior

En logística hay algo que los números confirman una y otra vez: cuando el entorno se vuelve impredecible, las señales aparecen antes de que el problema sea evidente. Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora en América Latina. Maersk lo ha dicho con claridad. El escenario logístico para 2026 será más volátil, más cambiante y más difícil de anticipar que en años anteriores.

No es una frase lanzada al azar ni un titular pensado para generar ruido. Viene de observar cómo se están moviendo los flujos comerciales, cómo reaccionan los mercados y cómo se comportan las cadenas de suministro en la región. Lo que Maersk está viendo es un entorno donde la estabilidad ya no es la norma, sino la excepción.

La volatilidad logística se siente en cosas muy concretas. Se siente cuando los costos cambian en cuestión de semanas. Cuando una ruta deja de ser confiable y hay que buscar alternativas. Cuando los tiempos de tránsito ya no son una promesa firme, sino una estimación flexible. Para muchas empresas latinoamericanas, esto ya no es algo nuevo, pero todo indica que se va a intensifica.

Parte del problema viene de fuera. El comercio global sigue afectado por tensiones geopolíticas, ajustes constantes en las rutas marítimas y una economía internacional que avanza con cuidado.

Nada termina de asentarse del todo. Y cuando el contexto global es inestable, regiones como América Latina lo sienten con más fuerza, porque dependen en gran medida del transporte marítimo.

Pero también hay factores internos que amplifican esta situación. Infraestructura que no siempre acompaña el crecimiento del comercio, congestión en puertos clave y reglas que cambian según el país. 

Todo eso hace que la logística regional sea más frágil frente a cualquier alteración. Un pequeño cambio puede generar un impacto grande.

Lo interesante de la advertencia de Maersk es que no apunta a un colapso, sino a un cambio de lógica. La logística ya no se puede gestionar como antes. Planificar con demasiada anticipación sin margen de ajuste es un riesgo. Confiar en una sola ruta o en un solo escenario también lo es. La flexibilidad deja de ser una ventaja y pasa a ser una condición básica.

Mirando hacia 2026, el mensaje es bastante directo. La volatilidad no va a desaparecer. Va a formar parte del entorno. Las empresas que entiendan esto, que lo asuman y lo integren en su toma de decisiones, estarán mejor preparadas. Las que sigan operando como si nada hubiera cambiado, probablemente lo tendrán más difícil.

América Latina seguirá siendo clave para el comercio internacional. Eso no está en duda. Lo que sí cambia es la forma de operar dentro de ese contexto. Más análisis, más anticipación y más capacidad de adaptación. No porque sea una moda, sino porque el entorno ya lo exige.

Fuente de información 

MundoMarítimo, “Maersk advierte mayor volatilidad logística en América Latina durante 2026” https://www.mundomaritimo.cl/noticias/maersk-advierte-mayor-volatilidad-logistica-en-americalatina-durante-2026